Domingo

Poesía

Estado de letargo
que me consumes
y no sé por qué vienes ni estás ni me conmueves
con tu abrazo rencoroso,
como una caricia de esparto,
con un te quiero infinito
que me escuece el alma.

Me haces sentir viva.

Viva pero sin vida
vida pero muy triste
y triste sin razón aparente
pero sin poder apartar la mente
de ti
de mí
de lo que nos pasa
cuerpo débil y pobre
que ya no sabe disfrutar del día
del sol en la cara y la brisa
que el corazón alimenta
de claridad y sonrisas.

A mí eso ya no me pasa.

Ahora yo solo
sigo sin ser, solo estando
estoy sin mirar, solo viendo
que el letargo me consume por dentro
sin ninguna razón precisa.

Y esto, ¿por qué?
Porque sí.
¿porque no sé para qué es la vida?

Me dieron el manual de instrucciones.

Me dijeron que esto sería
Trabajar, vivir, comer, luchar, vivir, viajar, entrar, salir, follar, querer, llorar, amar, perder, nunca ganar, sangrar, limpiar, seguir, ¿he dicho trabajar?

Y me soltaron con arcos
rotos
y flechas
sin punta.

Me dijeron que era fuerte,
que con eso sería suficiente
que atacara
que yo sola podría.

Y no me hablaron de las bombas, de los tanques y demás artillería

Y más tarde me di cuenta:
No hay lugar para las débiles.
No tenemos lugar las imperfectas…

Y tú me hablas de energías
de pagar consultas a ochenta euros
que te devuelven la alegría

De contar mis penas a un psícólogo
que te guía.

Y yo no sé qué contestarte.
La verdad.

Hoy no puedo.

Otro día.

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